JUGADORAS LINDAS, PERO MUY LINDAS...

No es secreto que hoy, en todo el país, hay jugadoras de tenis de mesa muy bonitas, y que además, juegan bien.
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Y esta afirmación, nos lleva a recordar a una diva histórica del tenis de mesa: Graciela Dubinsky, jugadora bellísima de Hebraica, víctima de dos grandes injusticias:
una, no ser elegida miss tenis de mesa en el Argentino de Bahía Blanca 1968, pese a ser la candidata de casi todos; y otra, que virtualmente se la olvidara, despues del accidente en Africa.
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Lo de Bahía, fue anecdótico, pero lo ocurrido en Africa, fue terrible.
Graciela viajaba en un pequeño avión desde Ciudad del Cabo a Zaire (hoy República del Congo), para participar en un torneo promocional, cuando un desperfecto provocó la caída de la aeronave en plena selva.
En esos años, la zona del siniestro, estaba habitada por salvajes caníbales, y ella fue la única sobreviviente.
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Cuentan que el Gral. Mobutu y sus soldados, se trasladaron desde Kinshasa para el socorro, pero mucho antes que encontraran los restos del avión, habían llegado un anciano y tres pequeños salvajes.

Los caníbales vieron a Graciela, junto a una de las alas del avión, estaba inconsciente, pero sin heridas. Se quedaron observándola, en silencio, sorprendidos y admirados por su belleza.
Después de un rato, uno de los pequeños, mirando al anciano, preguntó:
- ¿La comemos, abuelo..?
Antes de dar su respuesta al niño, un rayo de sabiduría iluminó la mente del salvaje anciano.
- No... No. - Respondíó - La llevamos a la choza... Y nos comemos a la abuela...










ENTRE TOP Y TOP

Es tan pero tan fiaca, que cada vez que busca la pelota debajo de la mesa, aprovecha y se duerme una siestita.
Ultra vago ché, se comenta que mandó a Fetemba, un reglamento de tenis de cama.
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Buen, en eso de innovar, los obispos en el Vaticano son líderes: juegan al tenis de misa.
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El que siempre sufre mucho con sus jugadores, es Rimasa. Te acordás de ese fabuloso defensor que tenía... Desde un mes antes del Nacional 2004, Jorge fue monotemático: Cortale a Pablo... Cortale a Pablo... Cortale a Pablo...
Todo bien hasta el día del partido. En lugar de paleta, el negro llegó a la mesa, con un facón.

Otro que lo hizo sufrir, fue un infantil bajito y pelirrojo. Jorge le insistía siempre: rematá, rematá, rematá... Y..? Y, el pibe, pegar, no pegaba una... Otra que rematar. Pero buen, al final, terminó siendo martillero público.
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También lo volvía loco el peludo, insignificante, pero agudo con sus comentarios.
Un día, en el gimnasio antiguo de River, recordando viejos tiempos, Rimasa se puso los cortos, y a pelotear se ha dicho. Verlo, fue un lujo para muy pocos. Y el peludo, atentísimo, no perdía detalle de los movimientos del Profe.
Al rato, cansado con el ajetreo, el Jorge Nelson, se sentó, casualmente, al lado del peludo.
Con un -Qué bien, jefe! - lo recibió el personajito.
- Sabés cuanto hace que no agarro una paleta... - fue la respuesta del entrenador.
- Bárbaro jefe, genial, a mi me impresione ese drive...
Rimasa, lo miró, se secó la transpiración, y preguntó:
- Cuál, cuál..?
- Ese jefe, ese que le pegó a la pelota...
(Ref. Jorge N. Rimasa, entrenador del Club Atlético River Plate, y ex entrenador de la Selección Nacional).